Bosnia – Todo micro es político

Ya llevo cuatro meses en Belgrado y cinco y medio de viaje. Estoy trabajando en un hostel a cambio de alojamiento y procurando ponerme las pilas para tener un segundo trabajo que me genere algo de plata. En fin, dado que quiero quedarme más tiempo, me escapé una semana a Bosnia así al volver me dan tres meses más en Serbia (aparte me moría de ganas de conocer Bosnia).

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Sarajevo

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Sarajevo y sus puentes

Sólo quiero empezar diciendo que es tal cual la imaginé, tantas veces vista hasta el cansancio en películas y documentales, esas casas con tejados rojizos al costado de la ruta donde hasta no hace tanto tiempo los pobladores huian de los tiros y la muerte; aún así Bosnia es atrevida y me sorprendió. Despúes de haber vuelto sigo sin entender porque tiene tan poca prensa. Nunca había visto campos tan verdes y tan perfectos, con sus casitas solitarias y florcitas de variados colores, montañas cuyos contornos se ven azules y esfumados, el río Drina tan verde como legendario. Increíble pensar que se cagaron a tiros hace nada más que 25 años.

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Biblioteca de Sarajevo, reconstruida después de ser totalmente destruida en la guerra

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Puente Latino, donde fuera asesinado el heredero del Imperio Austro-Húngaro

Mi itinerario incluía Sarajevo, Trebinje (con escapada a Dubrovnik) y Mostar. El choque cultural, aun estando en Europa, fue importante. Era mi primera vez en una ciudad predominantemente musulmana e incluso llegue a vivir los “pormenores” del mes de Ramadán, los llamados al rezo, las mezquitas cada dos cuadras, las mujeres con pañuelos. Todo era nuevo. Sarajevo es una ciudad hermosa, se dice que fue el gran sueño de Tito, dado que ahí convivían pacíficamente todas las religiones y etnias que formaban Yugoslavia, de hecho allí es donde más lo homenajean y lo recuerdan. Hoy en día es una ciudad totalmente islamizada. Las colinas que rodean la ciudad también albergan los recuerdos de la muerte: cementerios variados que se distinguen desde la ciudad por sus monumentos blancos. La guerra está en todas partes, incluso en el lucro de las agencias de turismo y en algunos guías bastante parciales.

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En la esquina del asesinato de Francisco Fernando, lo que luego desatara la I Guerra Mundial

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Calles que datan del 1500

Bosnia me hizo ver que no importa cuanto leas sobre lo que te apasiona, siempre conocerlo y vivirlo de primera mano te va a recordar que sólo sabemos que no sabemos nada. Ver las marcas de los tiros en las paredes tira abajo cualquier biblioteca. Tener que rajar de una estación de micros a otra con el corazón en la mano por sus problemas políticos no está en ninguna enciclopedia. En algo tan sencillo como ir a tomar un micro se pueden ver las consecuencias que la guerra dejó por esos lados.

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Las marcas de los tiros de los francotiradores en la Catedral de Sarajevo

Creo, sin temor a equivocarme, que Bosnia fue quien mas sufrió aunque a primera vista las heridas edilicias están casi cicatrizadas, el alma todavía sufre y es notable. El nacionalismo al pedo (digo al pedo porque nadie que se precie de nacionalista debería dejar que un extranjero maneje su Banco Central, por ejemplo) sigue metiendo su cizaña y no ayuda a dejar los rencores atrás.

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Atardecer en Trebinje I

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Atardecer en Trebinje II

Para comprender un poco lo que voy a contarles deben saber básicamente que Bosnia y Hercegovina está dividida en dos entidades: la Federación de Bosnia y Hercegovina, donde gobiernan y residen mayoritariamente musulmanes y croatas y la República Srpska, idem anterior pero serbo-bosnios. Sarajevo no escapa a esta lógica dado que en su parte Este residen los serbios de la ciudad.

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Panorámica de Dubrovnik

Hecha la aclaración, al momento de dejar Sarajevo para viajar a Trebinje (que pertenece a la entidad de la República Srpska) fui primero a la estación central de autobuses de la ciudad, pero tenía el presentimiento de que algo andaba mal. Muestro mi pasaje en el puesto de informes y me dicen “tenés que ir a Sarajevo Istocno, está a 15 o 20 minutos en taxi”. En 20 minutos salía el micro, corrí a la parada de taxi y le rogué al señor chofer como pude que por favor se apure; llegué 12.59 a la estación y no perdí el micro de casualidad. Ya daba Trebinje por perdida, pero para el bien de mi corazón y pulmones, fue sólo una anécdota.

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Los colores de Mostar

Cuando todo esto había sido un intento de pesadilla, al llegar a Trebinje me desayuno con que sólo había un micro diario a Dubrovnik (Croacia – un viaje de sólo 40 minutos). No entendía cómo podía ser eso posible; preguntando a los locales me entero que antes de la guerra había 19 MICROS DIARIOS entre ambas ciudades. Recordemos que durante la guerra, Dubrovnik fue una de las ciudades más castigadas por el entonces Ejército Popular Yugoslavo, que en los hechos reportaba a Belgrado y Milosevic.Los resentimientos todavía perduran y a pesar de las promesas de los empresarios de transporte, las frecuencias no se modifican. La bronca llega a tal punto que también me entero que los croatas desalientan a todo aquel que pretende viajar a Trebinje diciendo que “ahí no hay nada” o cosas por el estilo.

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Mostar desde el puente viejo, las mezquitas, el verde del Neretva y el azul de las montañas

Después de sortear con éxito el segundo obstáculo político, viajaba a Mostar al día siguiente. Aunque prevenida de que el micro me iba a dejar en la estación central, no pude evitar estar las tres horas de viaje con el corazón en la boca: una vez más, había dos estaciones, la principal del lado musulmán y la otra del lado croata .esta vez no hubo malos entendidos pero el fantasma de la división no dejó de acecharme hasta el último minuto. Me volvía a Belgrado con una pareja de BlaBlaCar, con la que me encontraba en una estación de servicio al lado de la estación central de micros; nos desencontramos durante 45  minutos porque no nos vimos y pensaron que estaba en la estación del lado croata. Arreglado el asunto y vuelto mi corazón y pulmones al ritmo normal (¿podría decirse que Bosnia no es apta para cardíacos?), el conductor me contaba que hasta para recibir correo es un problema: si llega la correspondencia por accidente al lado equivocado tiene que volver a Sarajevo y de ahí de vuelta a Mostar al sector correcto (o coimear al correo y punto). Lo mismo con los bancos, aunque la “marca” del banco sea la misma, si tenés la cuenta radicada en la República Srpska y necesitas hacer un trámite en Sarajevo, tenés que irte a la sucursal de la parte Este. Una locura total.

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El famoso Puente Viejo que sobrevivió a todo hasta que en 1993 la artillería croata lo destruyó por completo. Fue reconstruido y es patrimonio de la UNESCO

Aún con su problemática, es un país maravilloso. Ojalá en algún momento puedan resolver estos pequeños grandes conflictos que realmente creo que los paralizan y los hacen empantanar en discusiones sin sentido, cuando en la realidad la gente común no se odia ni nada parecido. Y aunque no sea apta para cardíacos, les garantizo que cada centímetro de Bosnia les va a quedar en el corazón.

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Otra vez las marcas de la guerra, esta vez en Mostar, donde son aun bien notorias saliendo de la Ciudad Vieja

Como Moverse

  • Desde Belgrado a Sarajevo hay UN (si, me había olvidado de éste!) solo micro diario, el cual no vale la pena usar porque los servicios de minivan puerta a puerta cuestan casi lo mismo (25 euros) y te dejan en cualquier dirección que necesites. Generalmente tienen dos servicios diarios.
  • De Sarajevo a Trebinje hay tres micros diarios desde la Estación Este (Istocno) a un precio aproximado de 10 euros. Pueden comprar el pasaje en efectivo en la estación o con tarjeta en la página web Bus Tickets 4me.
  • De Trebinje a Dubrovnik hay sólo un micro diario a 5 euros que sale a las 10 am y regresa a las 14 horas. Para pasar el día y volver es inútil, por lo que consigan un taxi amigo del lado bosnio que los busca y los devuelve a Trebinje por 20 euros; si usan los taxis de Dubrovnik sale el doble. Sino pueden pasar la noche en Dubrovnik y regresar con el micro del día siguiente, pero tengan en cuenta que del lado croata todo sale el doble y está lleno de gente.
  • De Trebinje a Mostar, la misma modalidad que en la ruta Sarajevo-Trebinje.
  • De Mostar a Belgrado encontré de milagro un BlaBlaCar directo. De otra forma, hay que hacer escala en Sarajevo. Durante el verano sí hay servicios de minivan entre las dos ciudades, pueden consultar en Gea Tours.

 

Impresiones españolas

Jamás habría pensado que me iba a gustar tanto España. De hecho un poco la extraño, aún estando en Belgrado. En unos días de lluvia que hubo por acá ultimamente aproveché para mirar “Ocho apellidos vascos” lo que no hizo más que confirmarme la suerte que tuve en conocer parte del País Vasco y lo hermoso que es (si, a pesar de la lluvia y ese idioma intimidante!). Otra vez, la atea lo hizo: pasé por parte del Camino de Santiago (Burgos es un punto muy importante en el camino) y me dejó con ganas de hacerlo en algún momento. A Madrid definitivamente no volvería, Barcelona es fascinante e Ibiza ni que hablar, incluso para sólo sentarse en las playas solitarias del invierno.
Les dejo mis impresiones en fotos, porque algunos lugares no se pueden contar con palabras.

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Atardecer en el Parque del Retiro – Madrid

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Barcelona y sus infinitos colores

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San Juan de Gaztelugatxe – País Vasco

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Donostia-San Sebastián – País Vasco

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Burgos – Castilla y León

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Orbaneja del Castillo – Castilla y León

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Alcázar de Segovia

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Atardecer en el Acueducto de Segovia

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Platja D’en Bossa – Ibiza

Lo que viene, lo que viene…

Faltan 10 días para la partida y mi vida es todo ansiedad y matemáticas. No aguanto el calor, no aguanto Buenos Aires (más bien la odio), no aguanto las cosas que vienen pasando en estos últimos dos meses en el país y además pensar que la vida va a cambiarme por completo imaginensé que tengo un tornado dentro mío. Dejo trabajo, dejo país, no tengo fecha de regreso y eso me hace tan feliz y a la vez me genera muchísima ansiedad porque, a pesar de haber podido viajar bastante, esto es diferente.

Este proceso que viene dándose hace bastante que culminó en el tan soñado “mah si, dejo todo y me tomo el palo” ha llegado a su fin -o comienzo- y elegí, sin quererlo aunque soy cabulera, el 29 de febrero. Y quería contarles un poco mis planes. Me encanta hacer planes de viaje, aunque también me gusta que exista la posibilidad de que vayan a desarmarse en algún punto.

El primer mes surgió como vacaciones. Se me sumaron dos amigas con las cuales vamos a estar en Madrid, Ibiza, Barcelona, Burgos, Donostia-San Sebastián, París, Ámsterdam, Bruselas, Londres, Roma y vuelta a Madrid. Muy contenta de repetir París y Roma porque siento que no alcanza la vida para conocerlas.

En la segunda etapa, en solitario, me quedaré en Madrid unos días más con una amiga que vive ahí, iré unos días hacia el sur (Jaén, Granada, tal vez Sevilla) para después ir a mi querida Ginebra y recorrer un poquito los alrededores del Lago Leman a dedo. Si consigo una buena oferta volaré a Belgrado (ya saben lo que eso significa para mí, no?) bajando hacia Sarajevo, Mostar, Dubrovnik y Split, donde tengo pensado cruzar a Italia hasta llegar a Milán a visitar a mi amiga Patrizia y desde ahí irme a Moscú, donde quiero estar el 9 de mayo para presenciar el Desfile del Día de la Victoria.

La tercera etapa sería instalarme los tres meses que me permite la estadía en Rusia. Acá ya vamos bajando un cambio, uno de los países más interesantes del mundo me espera y yo no puedo esperar para comérmelo con los cinco sentidos. Además de lo que vaya surgiendo, quiero pasar por San Petersburgo y Volvogrado (antigua Stalingrado, la de la famosa batalla).

La cuarta etapa es la que más espero ansiosa porque es la que tiene que ver con mi proyecto Reconstruyendo Yugoslavia. A recorrer aquel territorio que fuera un país soñado para muchos, provocador de nostalgias y polémicas. Mi idea es instalarme el mayor tiempo posible en cada uno de los países que constituyeron Yugoslavia, muy especialmente en Serbia y en Bosnia, los que más me gustan. Hablar con la gente, escuchar historias, recorrer pueblos donde sucedieron batallas cruentas y quien sabe, este recorrido algún día se anime a salir en libro. Sería mi sueño mayor en este proyecto.

¿Tengo miedo? Si, claro. Y mas que nada en el ámbito laboral-financiero. Un día me levanto y siento que me voy a comer el mundo y ♪no te preocupes mas oh-no, mantén el movimiento♪ y otros días siento que voy a andar con el palo y la bolsita al hombro como El Chavo del Ocho. Aun así, seguramente el camino proveerá.

Y si alguno me lee y también tiene miedo recuerden:

  1. Si sienten que tienen muchas dudas, lean blogs de viajes. No hay nada que los vaya a inspirar mas a cumplir sus sueños que la gente que lo hace en la vida real.
  2. Este viaje lo voy a hacer totalmente con pasaporte argentino. No tengo doble nacionalidad de nada por lo que tendré que entrar y salir cada tres meses del Espacio Schengen si es que decido quedarme por ahí un buen tiempo. Grabensé a fuego: TENEMOS UNO DE LOS MEJORES PASAPORTES DEL MUNDO. Podemos entrar sin visa a aproximadamente 129 países (y en los otros no tenemos mayores problemas para conseguirlas). Aunque vivamos renegando de nosotros mismos, somos muy queridos en todo el mundo y una simple mención al Diego puede dar lugar a cualquier anécdota bizarra. Bueno, ahora se agregó Messi, pero no lo nombro porque me cae medio mal.
  3. Voy a dejar el trabajo más seguro del mundo. Aunque en ese ámbito en la Argentina de hoy en día nadie tiene la vaca atada (es de público conocimiento la cantidad de despidos a mansalva en el Estado) no me fue fácil porque es un trabajo que siempre quise tener, en el que estoy hace siete años y medio, trabajé con temáticas maravillosas, he cumplidos sueños y proyectos y tengo compañeros de oro. Fue la decisión más difícil y es lo que mas voy a extrañar.
  4. Está buenísimo viajar acompañado, pero viajar en solitario es una de las mejores cosas que le pueden pasar a un ser humano y es un camino de ida.
  5. Y si aún tienen miedo, es natural. Pero que no los paralice.

Acá los dejo. Yo con mi ansiedad y la lluvia -por fin!- de fondo. Los espero en este humilde espacio conurbano.

Roma II – Una atea en el Vaticano

“Bizarre travel plans are dancing lessons from God”

(Kurt Vonnegut)

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¿Cómo convive el ateísmo ferviente con la fascinación por las religiones, los templos y el arte religioso? ¿Con qué cara puedo contar que me negué orgullosamente a los 8 años a tomar la comunión si engrosé en 20 euros las arcas del Vaticano para conocer sus museos? ¿Cómo puedo estar de acuerdo con D10S en que “ese” lugar está lleno de oro mientras los pibes se cagan de hambre y mirar hipnotizada ese mismo oro y esa misma luz que entra desde la cúpula de San Pedro que hace creer hasta al más descreído?

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Laocoonte – Museos Vaticanos

Dejemos la careteada. Me moría por conocer el Vaticano (“soy ateo pero no boludo” diría mi padre…) tanto que saqué la entrada online de los Museos Vaticanos para evitar la fila. Mi día D era el 24 de marzo de 2014 y la hora H las 10am. Caminé rápido bordeando el Tíber una mañana nublada, a lo último casi corriendo, no quería llegar tarde a mi cita con dios. Otra cosa que me fascinan son los microestados y la Ciudad del Vaticano es uno de ellos. Quería cruzar el simple límite de pintura recordando la escena de “Escarlata y Negro” donde un francotirador nazi espera paciente que un obispo que caminaba al borde de la línea pintada falle en sus pasos, se meta en territorio italiano y dispararle. En ese momento no pude detenerme mucho en la Plaza San Pedro porque iba de raje a los Museos pero la primera impresión fue increíble. No entré por la Via de la Conciliazione (de frente) sino por un costado y la cúpula era como el horizonte. Estaba apurada pero quería detenerme a leer el PAVLVS BVRGVESIVS ROMANVS que distingie a la Basílica, para mí esa leyenda incoherente era “estar en el Vaticano”.

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Patio del Cortile della Pigna

La verdad que como argentina no me sentía impresionada de compartir nacionalidad con el dueño de casa. Lo considero solamente como un Jefe de Estado (o un político, que sería lo mismo) muy hábil y más bien como argentina e interesada en la política doméstica me cuesta ver esa mutación de un Bergoglio cruzado con un Francisco conciliador y con gestos que rozan lo increíble como el reunirse con Putin por la situación siria o recomponer las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Tal vez para enterderlo, debamos tomar en consideración a quienes lo consideran peronista. Sí me impresionó el merchandising y la Papamanía reinante que pasaba de Juan Pablo II a Francisco salteando al opaco Ratzinger, a la cual también alimenté para satisfacer la voracidad de parientes y amigos que me encargaron rosarios.

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Papamanía

Si alguna vez escucharon hablar de los síndromes de Stendhal (*) o de París, no sé cómo a esta gente que estudia cosas no se le ocurrió meter al Vaticano en la lista de lugares que te generan ansiedad y aceleración del ritmo cardíaco. Me tuve que sentar un rato en el patio del Cortile della Pigna porque en serio me había agarrado un ataque de ansiedad. Después si, me metí en el Museo detrás de un hormiguero de gente (¿cómo será eso en verano?) hasta llegar a la Capilla Sixtina. Esto es simplemente sobrehumano. Un techo pintado en forma casi de historieta al que no podes dejar de mirar, buscando incesantemente a Adán juntando su dedo con el de Dios. Salí de ahí convencida de que la Capilla es un reducto en el que nos mete Dios un rato para que veamos cuán irrespetuoso puede ser el ser humano y enseñarnos a no ser como ellos: la policía pidiendole a hordas de adultos que mantengan silencio y no saquen fotos; fui una atea asqueda por las actitudes de católicos contra sus propios lugares sagrados.

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Una ventana al mundo terrenal

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Una vez terminado el museo, hay una escalera un poco extraña por la que se sale, tal vez sea la famosa Escalera al Cielo de Led Zeppelin. Ahora sí, era el turno de la Basílica, de las tumbas papales y de la Guardia Suiza. La inevitable fila no duró mas de media hora y aunque sea la sede principal de las iglesias católicas, es mucho menos impresionante de lo que esperaba, no muy diferente de algunas grandes catedrales latinoamericanas como la Primada de Bogotá. Lo que tiene este lugar es desde ya muchísima historia y mucha carga simbólica. La cúpula la hace quien es. La luz que por ahí entra hace creer al mas descreído, “acá hay algo” te decis en tu fuero íntimo. Pero como el horóscopo, esa afirmación la olvidé a los diez minutos.

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Stairway to Heaven (or to hell, porque es descendiente)

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¿No serías capaz de creer en cualquier cosa?

Y así de vuelta en el límite pintado, ese pequeño trazo de neutralidad que salvó a algunos de una muerte segura, donde se tejieron las tramas mas oscuras de la historia de la Humanidad, ese simple límite de pintura que puede poner en duda aunque sea un ratito los valores con los que creciste y bajo los cuales vivís, dejé atrás mi propia neutralidad sobre el catolicismo. Aunque nunca tuve neutralidad alguna sobre los temas que nos mueven a los humanos desde los principios de nuestro tiempos, así nomás, me fui esfumando por la Via della Conciliazione hasta volver al Tíber. Me fui con el ateísmo siempre firme, pero con ganas de ir a buscar la iglesia de Santa Cecilia en Trastevere. Porque somos humanos y tenemos contradicciones.

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Via della Conciliazione

(*) “Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme“. (Stendhal, “Nápoles y Florencia: un viaje de Milán a Reggio”)

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La Guardia Suiza al atardecer

CONSEJO FUNDAMENTAL

La fila para entrar a los Museos Vaticanos puede ser, si se me permite el chiste fácil, infernal. Gente parada por horas incluso sin poder entrar. Lo mejor que podes hacer es invertir 4 euros más y comprarla por internet en la página oficial de los Museos donde podés elegir fecha y hora de tu visita. La más popular es la que te permite ingresar a los Museos y a la Capilla Sixtina pero además hay otras cosas para elegir y visitar. El ticket puede comprarse hasta con 60 días de anticipación y te lo envían al mail. Una vez dentro, tenes que canjear ese ticket por una tarjetita con la imágen de Platón y Aristóteles que ilustra La Escuela de Atenas.

 

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Sigue leyendo

Patagonia Argentina Parte II – Un lugar en el mundo

“…y yo no buscaba nadie y te vi.”

(Fito Páez – Un vestido y un amor)

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Glaciar Perito Moreno

Ya arrancaba distinto. Iban a ser mis primeras vacaciones en solitario porque mis amigas “por H o por B” no podían acompañarme y como nunca me caractericé por andar dependiendo de los demás, agarré y me preparé el viaje sola. Tenía muchas ganas de conocer la Patagonia Austral pero como sucede siempre con las cosas con las que no se tienen grandes expectativas, jamás me imaginé que iba a volver con todos mis valores dados vuelta. Tanto así que el viaje se repitió. Tanto así que en algún momento de mi vida, cuando termine de cumplir mi sueño de recorrer el mundo (¿termina eso algún día?), comenzaré mi otro sueño: el de establecerme en El Calafate.

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ACA en Río Gallegos, un clásico de las rutas argentinas

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En la costanera del Río Gallegos

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El fin de la Argentina continental

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Pingüinos cerca del Estrecho de Magallanes

El este costero es diferente al oeste montañoso y Ushuaia es una mezcla de ambos. La soledad ventosa de la costa también tiene su encanto si uno lo sabe buscar. La belleza incomparable del oeste patagónico donde hasta el aroma del aire es hermoso, me cambió para siempre. Volví enloquecida que quería irme de Buenos Aires (nos llevamos muy mal; entiendase que amo mi barrio pero odio la Capital Federal a donde tengo que ir a trabajar todos los días hasta el 29 de febrero que me vaya) y trabajé duro en ese objetivo para trasladarme allá con mi trabajo hasta que otro viento patagónico, que será el próximo capítulo de la saga de mis viajes al sur, me cambió nuevamente el rumbo. Mi nuevo rumbo comenzará el próximo 29 de febrero (Linda fecha para empezar un viaje… acá les dejo el trailer de Leap Year) con un vuelo a Madrid y con mi proyecto de recorrer las seis ex repúblicas yugoslavas luego de recorrer otras ciudades y hacer las visitas correspondientes.

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Mirador Río las Vueltas – El Chaltén

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Atardecer en El Calafate

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Glaciar Spegazzini y el Lago Argentino

Fui tan feliz en mi primer viaje a El Calafate que lo repetí después de dos años. Fue un círculo que cerró perfecto. El hostel, los amigos que conocí y que todavía conservo, los paisajes, la vida tranquila, el olor de los árboles, andar en bici alrededor del lago. Estoy segura hasta el día de hoy que ahí me ví cara a cara con la felicidad, con el lugar en el mundo que todos tenemos en algún punto del planeta. Aunque tengo tres lugares que amo, sin dudas es El Calafate donde quiero querdarme a vivir en algún momento.

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Paso Garibaldi – Tierra del Fuego

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Río Grande

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Pabellón histórico del Penal de Ushuaia

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Navegando hacia el falso Faro del Fin del Mundo

Fue tan alta la vara con la que salí de ahí que Ushuaia quedó un poco relegada en mi memoria. Si bien me pareció una ciudad hermosa, creo que no llegué a disfrutarla tanto. Creo sin dudas que el Parque Nacional Tierra del Fuego es una de las cosas mas maravillosas de la Patagonia y el sendero del Hito XXIV alrededor del Lago Acigami hasta el límite con Chile uno de los paisajes mas espectaculares del país. Sólo un mojón oxidado te espera al final pero lo visto y el saber que estás a un paso de otro país fue una experiencia buenísima.

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Parque Nacional Tierra del Fuego

Uno de los días que estuve en Ushuaia me lo tomé para ir a visitar a un amigo de la infancia que vive en Río Grande, una ciudad básicamente industrial que no tiene mucho en términos turísticos pero en el camino se pueden apreciar el Paso Garibaldi y la otra ciudad importante de la provincia, Tolhuin, además de los lagos Escondido y Fagnano.

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Hito XXIV y Lago Acigami – PN Tierra del Fuego

Siguiendo con la parte costera del viaje, éste empezó y terminó en Río Gallegos, ciudad que en sí tampoco tiene mucho para hacer en su casco urbano pero tiene opciones muy interesantes en las afueras, por ejemplo el faro de Cabo Vírgenes donde termina la Argentina continental y empieza la Ruta Nacional 40, la estancia Monte Dinero, el barco encallado Marjory Glen en Punta Loyola y una formación geológica bastante curiosa donde está la Laguna Azul, dentro de una caldera volcánica. Como verán, Río Gallegos la juega de calladita pero tiene cosas muy interesantes. Otro dato de importancia es que dos sábados al mes sale desde ahí el vuelo de LAN que une nuestro país con las Malvinas. Justo al otro día que llegué salía uno y el sábado por la tarde el hotel donde me hospedaba quedó virtualmente vacío.

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El Fitz Roy visto desde la ruta llegando a El Chaltén

Volviendo al oeste, cerca de El Calafate está El Chaltén, otra maravilla patagónica de la cual también me enamoré. Fue fundado en 1985 por lo que es el pueblo más jóven del país y se encuentra en su totalidad dentro de la jurisdicción del Parque Nacional Los Glaciares. Cuando ingresas con el micro, antes de bajar en la terminal tenes que parar primero en la Administración de Parques Nacionales donde te dan todas las indicaciones, medidas de seguridad a seguir y mapas de senderos y lugares de acampe. Recuerden que El Chaltén es la casa del majestuoso cerro Fitz Roy (yo lo llamo “el hombre de mi vida”) y la capital nacional del trekking, por lo que tienen muchísimos senderos de variada dificultad y para todos los gustos. Las dos veces que fui lo hice por el día, asique si alguien hace lo mismo, recomiendo los de corta duración como Laguna Capri o la cascada Chorrilo del Salto (se pueden hacer ambos el mismo día). También hay de mas horas de caminata o incluso otros que llevan un par de días completarlos. Ya contaré con mas detalle en algún post futuro de “24 horas en…”.

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¡Bienvenido!

En Calafate te obligan a ser un poco turista. Lo mas free que hay es ir al Glaciar Perito Moreno en micro y volverse cuando uno quiera o hacer avistaje de aves en la Laguna Nímez a unas diez cuadras del centro. Por lo demás, todo se hace a través de excursiones por lo que les recomiendo patear el centro, mirar las diferentes agencias y hacer un combo con las excursiones que les interesan (trekking sobre el glaciar, navegación a los glaciares Upsala y Spegazzini, Lago Roca, día a Torres del Paine y varios etcéteras) que generalmente contratando dos o mas hay algún descuento. No necesariamente tienen que ser dos o mas excuriones sino que también pueden obtener algún descuento combinandolas comprando los pasajes de micro al Glaciar o a El Chaltén. Aún así, quiero derribar el mito de que es “caro”. Como dicen acertadamente en muchos blogs de viajes, “viajar es tan caro como uno quiere que sea”, hay supermercados, oferta variada de hostels y couchsurfing funciona bastante bien por ser una ciudad chica. Argentina de por sí es un país caro asique no van a encontrar una grosera diferencia en los precios del supermercado, tal vez sí en los productos frescos, pero la verdad es que no es tan terrible como dicen la diferencia de precios con Buenos Aires.

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Laguna Capri – El Chaltén

Si llegan en avión y ya que hablamos de plata, la opción mas barata para llegar al centro de la ciudad son las combis puerta-a-puerta porque el aeropuerto está bastante alejado de la ciudad y no hay transporte público. Si van a hacer couchsurfing tengan en cuenta que la combi sólo va a hoteles o hostels por lo que los va a dejar en el centro y desde ahí ustedes llegar a la casa de su huésped por otros medios. Igualmente consulten con el chofer, si tiene buena onda tal vez les haga el favor de dejarlos donde necesitan. El aeropuerto de Río Gallegos también está apartado de la ciudad, desconozco si existe transporte público porque llegué de noche y tomé un taxi. En cambio, el aeropuerto de Ushuaia es bastante céntrico por lo que un taxi no será caro.

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Más Laguna Capri

Me quedó en el tintero conocer un pueblo al que le tengo muchas ganas, Los Antiguos, al norte de Santa Cruz, cerca del límite con Chile y capital nacional de la cereza. Sueño despierta con su muelle de madera que se adentra en el Lago Buenos Aires, tal vez en la próxima vuelta, encuentre otro lugar en el mundo…

24 Horas en el Lago di Como

Técnicamente no fueron 24 horas sino una escapada desde Milán saliendo por la mañana y volviendo a la noche. Aunque no haya sido mi ciudad favorita, debo decir que Milán, al ubicarse en el centro del norte de Italia, es un muy buen lugar para hacer base y poder recorrer los lagos (Como, Garda) u otras ciudades como Bérgamo o Turín. Además, tiene la mejor conectividad ferroviaria con Suiza, pudiendo tomar el tren directo a Ginebra o a Zúrich en la Estación Central (Milano Centrale).

Por las calles de Como

Por las calles de Como

Uno de los pueblos que rodean el lago

Uno de los pueblos que rodean el lago

Para ir hasta la ciudad de Como hay que tomar el tren en la estación Milano Nord Cardorna (no confundir, no hay trenes a Como desde la Estación Central), enfrente hay un Carrefour por si quieren abastecerse. Salen trenes cada hora, el boleto sale 4.50 euros y el viaje dura aproximadamente una hora. El destino final es la estación Como Nord Lago que está a 150 metros del lago. Es una ciudad muy chica por lo que para recorrerla no hace falta transporte público. Del lado trasero de la estación podemos encontrar la Piazza del Duomo, la Catedral, el Palazzo del Broletto, una pequeña feria, restaurantes y muchas cosas lindas para ver.

Navegando

Navegando

Llegando a Bellagio

Llegando a Bellagio

Una vez que recorrimos, mi recomendación es dirigirse hacia el lago donde se encuentra la oficina de Navigazioni Lago di Como desde donde salen los barquitos que navegan el lago parando en los diferentes pueblos que lo rodean. Yo quería conocer Bellagio. El barco que se dirige a Bellagio sale aproximadamente 15 euros por viaje y para en los pueblos de Lezzeno y Lenno (que se veían muuuy lindos!). El viaje ida y vuelta puede ser algo caro pero realmente vale la pena.

Por las calles de Bellagio

Por las calles de Bellagio

Otra opción es ir por tierra rodeando el lago, ya sea en auto o en el colectivo C30. Este último bordea el extremo derecho del lago viajando desde el centro de Como hasta Bellagio tardando una hora y diez minutos aproximadamente.

Una de mis favoritas

Una de mis favoritas

Una vez en Bellagio, no duden en caminar. Es un pueblo con muchas subidas y dificil para bicicleta. Estamos cerca de la frontera con Suiza y es notable: su paisaje y su tranquilidad son de estilo más helvético que italiano. Realmente es un pueblo de cuento, lago, los Alpes de fondo, callecitas estrechas y edificios impecables. En el muelle hay una pequeña oficina de turismo de donde pueden sacar folletos para armarse un recorrido y no perderse nada, aunque siendo tan chico es bastante difícil dejar algo en el tintero… ahora, que uno se quiera quedar para siempre es otro cantar.

Enjoy the Silence

Enjoy the Silence

Para emprender la vuelta a Como, volvemos al punto de partida: el muelle de Bellagio donde se pueden averiguar los horarios y comprar el boleto. Para matar la espera, nada como quedarse retozando en la Costanera del lago escuchando sólo los pájaros y el agua. También, por supuesto, está la opción de volver por tierra con el bus C30.

Calle Salita Mella

Calle Salita Mella

Una vez en Como y para retornar a Milán, nos dirigimos nuevamente hacia la estación Como Nord Lago. Casi que no hace faltan mapas para recorrer la ciudad, una buena opción para dejarse perder un poco y también una buena opción para escapar de la gran ciudad.

Con esta vista me despedí de Bellagio

Con esta vista me despedí de Bellagio

Belgrade Mon Amour

Hoy recibí una señal. Había estado preocupada por varios días por el viaje del año que viene, una mezcla de miedo y preocupación. Empezaron a asaltarme las dudas económico-financieras porque hay perspectivas muy ciertas de adelantar el viaje (se mezclaron una buena oferta a Madrid con las ganas de una amiga de acompañarme en el primer mes) y no podía dejar de pensar en que puede que falten sólo cuatro o cinco meses para irme. La cuestión es que hoy cuando me desperté tenía una solicitud de amistad en facebook de un serbio que conocí en Ginebra a través de mi amigo que vive allá. Después de un año y medio de haberlo conocido por un día y en el medio del mar de dudas, aparece esto. Él está viviendo en Belgrado actualmente (donde pienso quedarme en el marco de mi proyecto Reconstruyendo Yugoslavia) y por más que suene a pavada me sentí muy contenta. No creo en dios, no creo en lo sobrenatural, ni en el cielo ni en el infierno; pero sí creo en las señales, sí creo que todo pasa (o no pasa) por algo; sí creo que todos los que nos cruzamos en el camino están ahí por alguna razón.

Barrio bohemio de Skardalija

Barrio bohemio de Skardalija

Fuerte de Kalemegdan

Fuerte de Kalemegdan

Confluencia de los ríos Sava y Danubio vista desde el Fuerte de Kalemegdan

Confluencia de los ríos Sava y Danubio vista desde el Fuerte de Kalemegdan

Siempre pienso en Belgrado. Cuando estoy triste, cuando estoy feliz, siempre está en mi cabeza y en mi corazón. Tengo tres lugares en el mundo (uno con mar, otro con montañas y una ciudad) y Belgrado es uno de ellos. Belgrado embruja. De todos los que conozco o sé que fueron allá volvieron con sentimientos especiales y con gente querida “en la mochila”. Belgrado es ese pibe rebelde que “tiene algo” y les gusta a todas. Porque sí, Serbia es rebelde histórica, política y hasta turísticamente. Cuando decís “estuve en Serbia” muchos te miran con cara de WTF, o confunden Belgrado con Belgrano (como mi hermana).

Viktor, emblema de la ciudad y el área de Novi Beograd de fondo

Viktor, emblema de la ciudad y el área de Novi Beograd de fondo

Cúpula de la Catedral

Cúpula de la Catedral

El Bar sin nombre (Kafana "?")

El Bar sin nombre (Kafana “?”)

Antes de cruzar la frontera húngara por Röszke (hoy tristemente célebre por las situaciones que viven los refugiados que intentan pasar a la Unión Europea a través de Serbia) ya estaba desconcertada por la buena onda serbia. Mis compañeros de combi ya me habían agregado al facebook apenas pasamos la frontera, me contaban historias y hasta me ofrecieron llevarme al aeropuerto en auto el día que me tenía que ir. Recorrí sin pretenderlo el área de Novi Beograd, construída en los años ’70 con un proyecto que databa de 1948, donde predominan las viviendas. No tenía mi cámara preparada para fotografiar un bar de mala muerte llamado Peron (que en los idiomas eslavos significa “plataforma”). Llegué de noche y Ksenija, la dueña del hostel, me había dejado las llaves en el buzón del correo, nunca había visto algo así, ese nivel de confianza en el otro estaba fuera de mis parámetros. Tenía el hostel para mí sola, no había nadie mas.

Casa de las Flores - Mausoleo de Tito

Casa de las Flores – Mausoleo de Tito

Casa de las Flores

Casa de las Flores

Al otro día llega Ksenija llega para conocerme. Me preparó café y nos pusimos a hablar de la vida, tanto colgamos que casi se me va el walking tour. Corro al walking tour que empezaba a una cuadra, tomamos rakija (me curo el dolor de garganta asique cualquier cosa que les digan sobre las propiedades de la rakija, es verdad), escuchamos historias increíbles, vi una mezquita por primera vez. Después seguía el walking tour comunista donde fuimos a La Casa de las Flores, donde descansa el Mariscal Tito y recorrimos puntos clave en la historia yugoslava. El guía Zeljko sin bien no podía decirlo abiertamente, es un yugonostálgico (*) y pegamos onda con eso, tanto que a la noche salimos a tomar una cerveza a la Kafana SFRJ y me regaló dos postales “yugoslavas”. Me había conocido hacía unas 8 horas. Esto es Serbia señores.

Parlamento Nacional de Serbia

Parlamento Nacional de Serbia

El camino desde la Trg Republike (la Plaza de la República) hasta la Kafana fue la confirmación de que uno debe confiar en la propia intuición. Había visto “Búsqueda implacable”, estaba en una ciudad casi desconocida, de noche, con un tipo que había conocido hacía algunas horas y que pal colmo no me quería decir a dónde íbamos porque me quería dar una sorpresa. Con todo ese packaging mental (?) todavía conservaba tranquilidad porque sabía que no había nada malo ahí. Cuando por fin llegamos y veo el nombre del bar me empecé a reir. Era un bar para yugonostálgicos. Este chabón es increíble. Hoy con mi amigo Zeljko voy hasta el fin del mundo con los ojos cerrados. No es país para desconfiados.

Plaza de la República y Teatro Nacional detrás. El señor de la estatua es el Príncipe Mihailo Obrenovic

Plaza de la República y Teatro Nacional detrás. El señor de la estatua es el Príncipe Mihailo Obrenovic

La lluvia me esperaba en Zemun, en las afueras de Belgrado que solía ser una ciudad en sí misma antes de la II Guerra Mundial. Hoy es un municipio mas de la ciudad de Belgrado. Tomé el colectivo 84 que me llevó por la avenida Boulevard Nikola Tesla, donde se encuentra el Hotel Jugoslavija, una mole gris inagurada en el ’69 siendo uno de los hoteles mas importantes de Belgrado junto con el Moskva. No fue muy productivo mi paseo por Zemun, el walking tour sólo se hace los sábados asique me volví con ganas de mas. Aun así aproveché para almorzar a orillas del Danubio por la módica suma de 10 euros (bah, su equivalente en Dinares). Ahí me encontré con el pan mas rico que comí en mi vida.

Almuerzo a orillas del Danubio en Zemun

Almuerzo a orillas del Danubio en Zemun

Zemun - boutique peronista

Zemun – boutique peronista

Mi despedida de la ciudad también fue con lluvia. Gris, triste. El viaje se terminaba (me quedaba un día más en Roma y luego la vuelta) y en Belgrado había dejado demasiadas cosas como para irme satisfecha. Miraba triste por la ventanilla empañada del colectivo A1 camino al aeropuerto. Solamente me había sentido así de triste cuando dejé Estados Unidos, un viaje que había tenido mucha carga afectiva.

Zemun

Zemun

Esta es nuestra historia de amor. Y creo que es correspondido. Belgrado es una frazada que te protege del frío. El es paraguas que te protege de la lluvia. Es el sol en invierno. Es la rakija que te cura la garganta, es ese amigo que te lleva a tomar una birra por mas que sea martes y al otro día tenga que laburar, es esa amiga con la que podes hablar de cualquier cosa. Somos dos amantes separados por un océano que no vemos la hora de vernos otra vez y quedarnos mas tiempo abrazados…

(*)Yugo Nostalgia: afecto por todo lo relativo a los ideales de la Yugoslavia de Tito (hermandad y unidad, socialismo autogestionario, multiculturalidad, etc). Va desde iconografía hasta grupos musicales y parques temáticos.

RECOMENDACIONES BELGRADENSES

  • Cómo llegar: en tren nocturno desde Budapest (tarda mínimo 12 horas); en combi servicio puerta a puerta desde/a Budapest, Zagreb, Sarajevo, Skopje, Timosoara y algunas ciudades griegas, la compañía es Gea Tours y tiene buenos precios.
  • Por avión al aeropuerto Nikola Tesla, la forma mas barata de llegar al centro de la ciudad (o ir al aeropuerto) es tomando el colectivo A1 en la puerta de las llegadas internacionales y para ir en la Plaza Slavija o en la estación de trenes. El pasaje sale 300 dinares que se le pagan directamente al chofer. El viaje es de aproximadamente una hora.
Horarios del colectivo A1 de/al aeropuerto

Horarios del colectivo A1 de/al aeropuerto

A1 saliendo del Aeropuerto

A1 saliendo del Aeropuerto

  • La mejor forma de conocer la ciudad y sus historias es a través de los chicos de Belgrade Walking Tours.
  • El hostel donde me hospedé es el Olive Hostel Belgrade, a una cuadra de la Plaza de la República y a 20 metros de varios colectivos. Justo en el centro de la ciudad.
  • Para el transporte público se necesita una tarjeta de cartón que venden en los kioscos. Me tocó un control en el colectivo pero no son mala onda como en Budapest con la gente que no paga (¡igual paguen el boleto!).
  • Pero el mejor consejo que les puedo dar, es que si van a Europa, incluyan Belgrado. Gracias, de nada.